Rescate en la Isla Terafonte: camino al peligro
Mes Mano de Lluvia del 1147 D.C.I.D. Era un día caluroso en Minorak y dentro de una de las tantas cárceles en las que la Eclessia decide el futuro de los pobres desdichados que por maldad o por hambre deciden cometer un delito contra la ley de Olam, los aventureros recibieron su condena de labios del versículo de lentes brillantes y, con ella, una marca labrada en alguna parte de su cuerpo con hierro incandescente. Frente al verdugo, uno a uno los aventureros fueron marcados. Al marcar a Trebor, el hombre esbelto y moreno con la corona herrumbrosa en su cabeza, este se desgonzó del dolor que le ocasionó la quemadura, tan solo Yhibu y Kayle se acercaron a consolarlo. Una vez la marca empezaba a cicatrizar en sus cuerpos, los aventureros, junto a Trebor, fueron investidos con el título de “perros de guerra”, que les permitía ejercer oficialmente como mercenarios de la Eclessia, sin embargo, esta marca también los hacía prisioneros, no solo de la Eclessia, sino también de la Isla de ...